los drakkar vikingos
Julio 17th, 2006 por Cástor Pólux
Los gritos de mujeres y niños resonaban en todos los rincones de la pequeña aldea. Sabían que de poco les iban a servir sus flechas y sus hachas contra aquellos hombres venidos del mar. Hacía varios minutos que se escuchaban al unísono los gritos de los remeros que desplazaban aquellos barcos con un dragón en la proa a una velocidad inusitada, y algunos habían oído decir que eran capaces de navegar por la tierra. También habían oído que eran los seres más violentos contra los que se podían enfrentar. El primer drakkar llegó a la playa y quedó varado en la arena. Ya estaban perdidos.
Estamos en una aldea rusa antes del siglo X de nuestra era, pero todavía sus habitantes no se llaman rusos. Fueron los remeros vikingos los que dieron nombre a ese territorio cuando lo conquistaron. De hecho, su idiosincrasia fue tan
poderosa que todavía quedan países fundados por ellos, como Islandia, o el antiguo Imperio Ruso, procedente del Reino de Kiev, descendiente de vikingos y también fundado por ellos.
Y, sin duda, el arma esencial para que los vikingos consiguieran su éxito guerrero durante siglos fue el “snekkar”, más conocido por el su nombre común (debido al dragón que llevaban siempre en la proa), el “drakkar”.
Los drakkar eran embarcaciones con un mástil y multitud de remos, con poco calado, y longitud variable hasta 30 m, con capacidad para unos 25 hombres. Su construcción era muy distinta a otros tipos de barcos, pues no contaban con cuadernas que sujetaran los pantoques, es decir, no había refuerzos interiores que sujetasen las planchas longitudinales exteriores del casco. Aún así, estas embarcaciones estaban tan adaptadas a la navegación por el Mar del Norte que todavía hoy se construyen en Noruega barcos con esa técnica. Además, eran tan ligeros que podían ser levantados por los remeros una vez varados en la playa, y desplazados hacia el interior a un lugar más adecuado. Y la combinación de la fuerza humana y el viento daba resultados extraordinarios. Podían alcanzar velocidades de hasta 14 ó 15 nudos, que no son nada desdeñables incluso para un velero actual.
Los vikingos eran uno de los pueblos más temidos de la edad media por la crueldad de sus incursiones. Muchos tenemos en la mente a Kirk Douglas y a Toni Curtis en la famosa película “The Vikings”, con sus magníficos barcos de una sola vela y bauprés draconiano y su violencia acerba contra todo, incluso contra ellos mismos.
Su religión, basada en el Ragnarok (crepúsculo o fin de los dioses), aseguraba que los guerreros muertos en el campo de batalla vivirían en el Valhala, mientras que las mujeres y los otros guerreros se quedarían en un punto intermedio entre el paraíso y la Tierra. Pero lo que realmente les marcaba era que ellos creían que en la “batalla final” todo se destruiría, incluidos los dioses y los demonios, por lo que siempre luchaban sin más preocupación que encontrar una gloria pasajera.
Indudablemente, fueron unos navegantes muy emblemáticos, en tiempos en que la navegación era poder. Conquistaron Groenlandia y Sicilia, llegaron a Terranova, comerciaron con casi todos los reinos europeos e, incluso, hay una estatua en Suecia de origen vikingo de Buda. Sus casas de madera todavía perduran, doce siglos después.
Nombres como Eric el Rojo o Guillermo el Conquistador (que llegaría a ser rey de Inglaterra) nos recuerdan que hubo un tiempo en el que los hombres surcaban los mares para matar a otros hombres.
Vosotros diréis: ¿los vikingos fueron héroes o villanos?
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