Recuerdos náuticos de adolescencia

Todo comenzó aquel fantástico día cuando había que decidir a dónde iba la clase en su día anual de excursión. ¿Se acuerdan de las excursiones de cuando estábamos en el colegio? ¿Pero porqué siempre las niñas querían ir aun sitio y los niños a otro? ¿Y por qué solo hacían una o dos al año? ¿Qué pasa, que no teníamos derecho a divertirnos? Luego escora hundir buque.jpgdecían que nos faltaba compañerismo…pero si en clase no nos dejaban hablar y los recreos te los pasabas en la cola para comprarte un donuts relleno de crema…Si no hacíamos excursiones, ¿cúando querían que nos relacionáramos? ¿En el autobús de vuelta a casa donde se dedicaban a cortarte el pelo con las tijeras? ¿O mientras esperábamos a que llegara el profe de música y te metían algún tipo de insecto en tu bocadillo? Además, cuando nos llevaban de excursión normalmente siempre era a sitios de lo más surrealistas. Nunca olvidaré aquella excursión al “campo”, a tan solo 1 km del colegio, donde no aparecían más que preservativos usados, donde pudimos ver una cabra muerta y donde el “mejor” momento de la jornada fue ver el partido de fútbol que se gozaron los de la clase mientras a mí se me llenaban las piernas de garrapatas… Pero este relato no va de fútbol amigos, este relato va de barcos. ¡Sí, de barcos! Realmente no tengo muchas experiencias con barcos. Aunque soy isleña y adoro el mar nunca me ha dado por navegar. Sin embargo, un buen amigo mío me pidió que redactara un relato sobre mis experiencias náuticas para publicarlas en esta página web. Pues bueno, ¡¡¡allá va!!!

Como decía todo comenzó aquel día en el que había que decidir a donde íbamos de excursión. Por fin se habían decidido los profesores a llevarnos a un sitio a más de 30 km del cole. ¡Menudo lujazo! No se cómo se les ocurrió la idea de llevarnos a la isla vecina, a Tenerife, pero el caso es que así fue, así que un día bien tempranito nos dirigimos todos al puerto de Agaete en Gran Canaria y de allí partimos en ferry rumbo a Tenerife. La encallado.jpgaventura había comenzado. Tuvimos que aguardar una gran cola para poder entrar y cuando lo conseguimos fuimos a acomodarnos en nuestros asientos. Durante el comienzo del viaje pudimos comprobar como el Atlántico no tiene precisamente el mismo temperamento que el Mediterráneo. Tanto era así que el café con leche de por la mañana no paraba de darme vueltas y más vueltas y era incapaz de levantarme de mi asiento. El barco no hacía más que moverse pa´ arriba y pa´ abajo y al estar yo sentada junto a los servicios podía comprobar como media tripulación no hacía más que entrar y salir de ellos constantemente. Yo también tuve que ir, no porque fuera a reencontrarme con mi café con leche, sino más bien porque quizás había bebido demasiada cantidad y ya los pantalones empezaban a apretar…Nada más entrar en el servicio de señoras ví como una pobre mujer, de rostro amarillento y pálido, estaba sentada delante de la puerta de uno de los servicios, como si se la hubiera tragado el mar, y como una niña pequeña, de unos tres años, de pie y a su lado, le insistía agarrándole de la camisa “Mami, caca, mami caca…” y como ella le respondía agonizante “No amor mío, mami no puede caca ahora, no pueeeeeede,…” Ante semejante panorama preferí dirigirme hacia las ventanas del ferry donde se habían agrupado muchos de mis compañeros y no paraban de señalar con el dedo hacia el mar. “¡Delfines, delfines! Mira que bonito…” Fue precioso comprobar como aquellos simpáticos animales jugaban a ver quien era más veloz, si la ingeniería o la naturaleza.

Como si se tratara de arte de maalmudainadosmini2.jpggia me empecé a encontrar mucho mejor y me dirigí a la zona de tiendas a comprar una revista. Los ferries no son barcos muy grandes pero si lo suficiente como para tener su cafetería, su tiendecita de chucherías y revistas y vamos, todo aquello que a uno se le pueda antojar en un viaje de unas 2 horas.  ¿Por qué todas las revistas no ponían más que chorradas? Y lo peor, ¿por qué la iba a comprar entonces? Pasé de las posturas del “VALE” (no se bien por qué en una revista para adolescentes tenían que venir casi todas las posturas del kamasutra) y me dirigí a la cafetería a comer algo, en donde ya estaban todas mis compañeras de clase (y no tan compañeras): la guapa y popular de la clase que te tenía manía no sabes bien porqué porque tú no le habías hecho nada y tampoco sabías porque era la guapa de la clase porque tenía el culo como un pandero (¿o a lo mejor era por eso?), tu bonachona y leal mejor amiga, tu otra amiga, tan decidida y con un fuerte carácter, la inteligente y noble, la marchosa, tu compañera del conservatorio,…¡Sí, esas eran mis amigas! Todas tan distintas pero con el mismo y bonito fondo que hacían tan característica nuestra amistad.
Era hora de comer algo y de tomarse un cortadito. No se bien por qué se me ocurrió hacer aquello  porque todo me empezó a dar vueltas de nuevo. En aquel momento oímos como uno de los de mi clase nos avisaba de que había que subir a la planta alta del ferry, donde estaba ya la profe encargada de llevarnos y los demás niños de la clase. Es verdad, en todo este tiempo, ¿¿¿donde se habían metido los niños de la clase??? Pero que miedo que me daban aquellos ejemplares…He de decir que en mi clase estaba declarada la guerra de sexos. Tanto era así que los profesores habían decidido colocarnos en clase de la forma niño-niña-niño-niña para favorecer la integración sexual (no consiguieron nada por supuesto). No se por qué se les ocurriría aquella idea. El que estaba a mi izquierda, un freeky de la informática con el que se metían todos, se dedicaba a comprobar la absorción de los productos de higiene femenina con cartuchos de tinta: “como chupa, como chupa..” y el que estaba a mi derecha me robo el libro de matemáticas (¿pero para que lo quería si nunca lo vendió y no estudiaba nada?)…Pero me estoy yendo por los laureles…¿Por dónde iba? Ah sí, pues no se les había visto el pelo a los de mi clase…Durante todo ese tiempo se habían dedicado a ligar con unas niñas que iban a un colegio en lo que sería el pueblo más aislado de nuestra isla…El caso es que subimos todos, los de mi clase, mis amigas y las niñas del otro colegio a la planta alta, en donde estaba totalmente tirada en las butacas, durmiendo y con toda la boca abierta y babeando, nuestra profesora de química…
La planta alta era muy pequeña, tenía algunas televisiones y se conectaba con la planta baja mediante una estrechísima escalera. Allí nos acomodamos y todo el mundo se puso a comer chucherías. ¿Se acuerdan cuando cada “judía” valía 1 peseta? El barco comenzó a moverse cada vez más y más y claro, a uno de los de mi clase le entró el apurón, así que bajo corriendo desesperado las escaleras…”Chachooooooooo, no me eches er devolvido ensimaaaa” gritó uno del otro colegio que intentaba subir por las escaleras…Para más emoción, los de mi clase se estaban ya presentando oficialmente a las niñas del otro colegio. Bueno, a todas menos al patito feo del grupo. No se quién me daba más pena, si la pobre niña o los de mi clase…El acto era cruel en sí pero es que a la niña no había por donde cogerla. Yo creo que los de mi clase tenían miedo de morir por contagio acneico o algo así. Pero ella, tan fina, simplemente se limitó a berrear “Y a míh no me dah un besoooooooo??” El caso es que no se lo dieron y allí se armó la marimorena con las demás niñas del grupo. Que si no le daban un beso a su amiga que ellas pasaban, que si eran unos chiquillajes….
Aquel escándalo era demasiado para mí y mi nauseabundo estómago, así que decidí bajar a la planta baja e irme hacia una de las ventanas del barco. Veía como las olas estallaban fuertemente contra las bandas del ferry y como la espuma salpicaba contra la ventana. “Qué pena”, pensé, “con lo bonito que sería estar ahora ahí afuera, sentir el olor del mar, dejar que la brisa acaricie tu pelo (aunque luego se te llene todo de salitre y se te quede como un estropajo…). En lugar de eso nos tenían encerrados ahí adentro, ignorantes de la belleza que estaba antes nuestros ojos, con un calor asqueroso y con un olor de vez en cuando…¿por qué olía tan mal de repente? Giré la cabeza y ví como uno de los de mi clase no había podido llegar a los servicios y como efectivamente “el devolvío” no se lo había llevado el del otro colegio pero si la moqueta azul del suelo. ¿Pero por qué pondrían moqueta si eso no se puede limpiar?
Volví a mirar por la ventana y a meterme en mis pensamientos. Mientras miraba por ella oía música a través de mi walkman, ese objeto tan preciado que nadie te podía tocar, y en cuyo interior estaba gran parte de tu adolescencia, y en el que se te rayaban las cintas de tanto oírlas y oirlas y la voz de Mariah Carey parecía Rammstein. Si hay algo que me gustara y que me guste es oir musica relajante y mirar hacia el mar, sobretodo a última hora de la tarde, cuando parece que todo está en paz. Es ahí cuando apreciamos lo maravilloso que es vivir y lo bonita que es la tierra y todo lo que en ella existe. Nos percatamos de lo infinitamente diminuta que es nuestra existencia, polvo de estrellas, y que no vale la pena amargarse por nada porque todo, o casi todo, tiene una solución y realmente las cosas tienen la importancia que le queramos dar. Miré a la izquierda y ví el cielo unirse con el mar en una finísima línea. El infinito… Y pensé en todos aquellos intrépidos navegantes de aquellos tiempos lejanos que decidían partir dejándolo todo, quizás su vida, y navegar rumbo a lo desconocido y fue ese espíritu aventurero y creativo, pensé, el que hizo que en ese mismo instante estuviera oyendo música a través de un aparato electrónico. Miré a la derecha y ví cómo nos acercábamos al Puerto de la Cruz en Tenerife. Había terminado el trayecto en barco. Llevaba todo el tiempo deseando llegar por las nauseas que tenía pero ahora no quería bajarme. La magia del mar y su fuerza me habían atrapado, me habían abierto y despejado la mente, y no quería salir de aquel estado de plenitud. Salí con todos del barco para proseguir nuestra excursión, pero el mar me había enamorado y cautivado para siempre.

La isleña.

3 Comentarios en “Recuerdos náuticos de adolescencia”


Comment by
santa pola
Enero 17th, 2008

La verdad es que navegar con mal tiempo , es un mal viaje


Comment by
ucvzg ichlzu
Abril 10th, 2008

ionaqcgwy lgzqxcyf ebyiazt ecnvfz xbykmejt niaemk jwnhzvdei


Comment by
phiyk biqoj
Abril 10th, 2008

dmtjuyip gfaz uoxpre fvyaqbgm wjltn kwumexa rjyakvuw http://www.smkculreg.jyrzvbnt.com

Deja un comentario

Artículos Recomendados

  • Temporal en La Sal 04 (36)
  • La evolución de los aparejos náuticos (35)
  • Elcano y la primera circunnavegación (34)
  • Encallados en Tabarca, qué gran comienzo, (por los marineros del aire) (28)
  • La oreja de Jenkins y Blas de Lezo (27)


  • Últimos comentarios

    orotycsifki: huge boob

    los drakkar vikingos

    huge: Give them gathered around huge boob in front of that i fell asleep.

    los drakkar vikingos

    wynpavymmut: A tongue lashing she suddenly keeley hazel nude realized how i could almost feel...

    los drakkar vikingos

    catfights: And i still in the room. She topless catfight wondered.

    los drakkar vikingos

    barco: yo compre mi barco en www.topbarcos.com

    A la compra...

    Alejandro: Hola, estoy haciendo una investigacion y queria saber si alguien pudiera ayudarme con los pasos a...

    La Maniobra de...


    Fotos

    • descriptiondescription
    • descriptiondescription
    • descriptiondescription